
El lanzamiento de la serie Love Story, en Disney+, ha puesto en el punto de mira de muchas jóvenes a uno de los mayores iconos de la moda, Carolyn Bessette.
Tras una época marcada por el exceso y la influencia de la televisión, la música y la cultura pop de los años 80, la moda dió un giro de 180 grados en los años 90 con la aparición del minimalismo o lujo silencioso. Esta nueva moda, bajo su filosofía “menos es más”, huía de los logos visibles y seguía unas líneas muy sencillas y atemporales.

Uno de los mayores iconos de los años 90 que impulsó el minimalismo o lujo silencioso, sin darse cuenta, fue Carolyn Bessette.
Si nos ponemos a analizar su estilo y su armario, podemos ver en la mayoría de sus looks prendas muy sencillas que en realidad se trataban de prendas de buenísima calidad. Como curiosidad, Carolyn no tenía estilista, sino que ella misma se encargaba de las combinaciones de prendas a través de una filosofía basada en “menos es más” y “menos, pero mejor”.
Actualmente catalogaríamos su estilo como armario cápsula, es decir piezas fundamentales de fondo de armario sobre las que construir looks diferentes.
Carolyn Bessette, es un claro caso de éxito en cuanto a colorimetría, una técnica utilizada para determinar qué colores favorecen más a una perosna en función de su tono de piel, cabello y ojos, con el objetivo de armonizar la imagen personal, resaltando la belleza natural y mejorando la percepción del rostro mediante el uso adecuado de los colores en la ropa, maquillaje y accesorios. Su paleta estaba formada por colores neutros -blanco y beige- y oscuros, especialmente el negro, lo que resultó un acierto por el contraste que hacía con su melena rubio platino aportando un aire sofisticado y atemporal a su apariencia.
Las piezas fundamentales de su día a día y fondo de armario se basaban en una buena camisa blanca -masculina, recta, de algodón, en un blanco níveo, es decir una camisa tipo Oxford-, unos buenos vaqueros rectos, calzado clásico y básico -bailarinas, mocasines y zapatos destalonados-, abrigos de corte recto y largos, bolsos de hombro de color negro y jerséis negros. En cuanto a accesorios, destacan las gafas de sol ovaladas -que actualmente llevan dos años siendo tendencia- y la diadema rígida, carey, conocida como Alice Headbrand.
Para momentos más especiales, apostaba prácticamente siempre por piezas de color negro -para destacar su melena rubia- y de calzado stilettos negros, completando finalmente su look con labial rojo.
El emblema de un nuevo lujo basado en la discreción, la buena construcción y un estilo atemporal fue el vestido de su boda -estilo lencero-, una declaración silenciosa de sofisticación y control de la firma Narciso Rodríguez, regalo del diseñador con una valor de 40.000$.
